Buenos Aires,
abril de 2026 – En un contexto de adopción sin precedentes, donde la región ha
visto un crecimiento del 63% en el uso de criptoactivos según el último informe
de Chainalysis, la seguridad jurídica se ha vuelto el factor determinante para
el inversor. En este contexto, algunas plataformas comenzaron a incorporar
estructuras fiduciarias reguladas como respuesta a esa brecha.
Con un volumen
transaccionado que ya alcanza los 1.5 billones de dólares en la región y países
como Argentina donde el uso de stablecoins supera el 89% según el mismo
reporte, la custodia suele ser el punto de mayor fricción.
En el modelo estándar de las wallets y exchanges, los fondos de los usuarios se depositan en cuentas colectivas —conocidas como cuentas omnibus— donde el dinero de miles de clientes convive bajo un mismo titular: la empresa. El usuario no es el dueño legal del activo, sino un acreedor de la plataforma. Mientras la app funcione, esa distinción es invisible. Pero ante una quiebra, un hackeo o una intervención regulatoria, los fondos entran en la masa patrimonial de la empresa y quedan sujetos a los procesos legales correspondientes. Es exactamente lo que ocurrió con FTX, Celsius y otros exchanges que colapsaron entre 2022 y 2023: los usuarios no perdieron acceso a una app, perdieron la titularidad de sus fondos.
El modelo fiduciario,
por el contrario, parte de un diagnóstico distinto. La implementación de una
estructura fiduciaria se presenta como la solución técnica a la incertidumbre
de los exchanges tradicionales porque hay una contrapartida fiat existente por
cada posición cripto que el banco mantiene por cada usuario.
Bajo este
esquema, los activos no se mezclan en una "bolsa común" de la
empresa, sino que se registran en un patrimonio separado. Esto garantiza que,
legalmente, el usuario sea el titular real de sus fondos. En otras palabras,
los fondos de los usuarios están dentro de un fideicomiso legal administrado
por Towertrust, lo que implica separación patrimonial: ese dinero no pertenece
al patrimonio operativo de la wallet como empresa. De esa manera, si llegase a
quebrar la compañía, esos fondos no son de los acreedores.
"La pregunta
del ahorrista ya no es solo si la app es rápida, sino quién es el dueño del
dinero cuando el teléfono se apaga", explica Gabriel Campa, Head of
Digital Assets de ikigii by Towerbank International Inc. "El objetivo es
eliminar la discrecionalidad: que la tecnología dé la agilidad, pero la
estructura fiduciaria de respaldo ofrezca la certeza legal de que los fondos
están protegidos y fuera del balance de la compañía".
¿Por qué la relevancia
de este modelo fiduciario es crítica?
Mientras que en
los últimos años se han perdido más de $8,000 millones de dólares globalmente
en exchanges debido a la mezcla de fondos operativos con activos de clientes,
la estructura de Towertrust (ofrecida en ikigii) actúa como un cortafuegos
legal. Así, el modelo fiduciario permite combinar la operatividad inmediata con
la robustez de la normativa bancaria internacional.
Al estar
administrados por una entidad regulada con respaldo institucional de Towerbank,
los fondos cuentan con una capa de gobernanza que los exchanges no regulados no
pueden ofrecer. Esta estructura asegura que, ante cualquier eventualidad
operativa de la plataforma, los activos permanezcan vinculados a la identidad
del titular.
Para el usuario
es una alternativa que permite tener criptoactivos sin depender de la solvencia
de quien los custodia. Cada titular sabe que los activos registrados a su
nombre tienen una contrapartida real y están fuera del alcance de cualquier
contingencia operativa de la plataforma.
Por Oficina de Prensa







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